¿Vaso de leche o tajada de queso?

03 de Sep de 2010

Leí en el portal de El Comercio, una noticia acerca de los inconvenientes que se están teniendo con el tema del vaso de leche.  Eso me motivo a escribir este post acerca de por qué en nuestro país deberíamos tener un programa que impulse el consumo de queso y quizá el programa debería llamarse la tajada de queso.

SOMOS INTOLERANTES.

Desafortunadamente, nuestro país tiene una prevalencia de intolerancia un poco alta, muchos niños de escasos recursos tienen cierto grado de intolerancia, según algunos reportes puede llegar al 60 ó 70 %, considerando esto, la leche tradicional aporta un contenido de lactosa importante que quizá muchos niños no lleguen a procesar, si hablamos de un niño que realmente requiera de los beneficios alimenticios  de los lácteos, estamos frente a un dilema.  Hay reportes foráneos que muestran esta problemática, realidades como en África donde hay un alto grado de intolerancia a la lactosa han mostrado resultados contrarios a los que se buscaba. Los efectos contrarios no son solo el malestar que puede producir sino que se llega a producir diarreas y estas llevan a la perdida de la flora intestinal y por lo tanto a una mala absorción de este alimento y todos los alimentos que ingirió. Aumenta la desnutrición.

CALORIAS O PROTEINAS?.

Según el artículo que leí, cada ración (combo entre cereales y leche) debería aportar un poco más de 200 calorías y de eso entre 12 a 15 % de proteínas, es decir entre 8 a 9 gramos deberían ser de proteínas.  Debemos recalcar que la parte más importante a valorar en un lácteo es su contenido proteico, en promedio un vaso de leche natural (no modificada) contiene en promedio entre 9 a 10 gramos de proteína animal, la cual contiene un alto valor biológico dado que contiene aminoácidos esenciales que el cuerpo no produce.

Por esta razón es importante que el consumidor note la cantidad de proteínas que contiene el producto que desea consumir, verá que existen diferencias entre marcas.    Bajo este contexto, las leches modificadas (es decir leche a la cual se le ha retirado la grasa animal y sustituido esta con grasa vegetal o se sustituye parte del valor proteico original con leche de soya o se le agregan azúcares diversos como maltodextrina, sacarosa, etc) no son comparables con la leche en su versión original.  No debemos comparar sólo calorías, porque las calorías no significa necesariamente un producto nutritivo, estas pueden provenir de azúcares o grupos no deseados.

ADECUADA DILUCION.

Muchas veces en la práctica si la dilución de una leche evaporada no es correcta, la porción que se sirve puede estar más concentrada o tener un valor nutricional menor de lo que se espera.

El artículo en cuestión hace mención que se podría ahorrar más dinero cambiando la actual leche evaporada a leche fresca (pasteurizada o ultrapasteurizada, en caja o bolsa), esto podría disminuir los problemas de dilución que actualmente existen.

La leche fresca ofrece ventajas, porque la mayoría son solo  leches pasteurizadas o ultra alta pasteurizada procesos que matan las bacterias patógenas  sin necesidad de cocer la leche, se tratan  en menor tiempo y a menor temperatura por lo que sus  nutrientes se conservan naturalmente mejor, estas por lo general se ofrecen en bolsas y cajas de  Tetrapak, el cual es 100 % reciclable y ofrece un manejo sencillo.

El QUESO ALIMENTA IGUAL.

Muchas personas piensan que cuando hablamos de lácteos nos referimos sólo a la leche, siendo esto incorrecto, la leche no es el único lácteo de importancia nutricional

El queso ofrece una excelente alternativa para aquellas personas que no disfrutan de tomar leche les cae pesada, o  mal por ser intolerantes.

Las proteínas de alto valor biológico están igual de presentes en el queso como en la leche, la diferencia está en que el queso es de fácil digestión porque  contiene menos cantidad de lactosa o no la contiene dependiendo del tipo , pudiendo ayudar a quienes tienen intolerancia a beneficiarse con los nutrientes. El queso es solo los sólidos de la leche y lo que  se retira es el liquido (la lactosa).

El calcio es también un mineral con activa presencia en los quesos, así que podemos decir que comer queso (25-30 grs) de un queso madurado es  tan equivalente a tomar 1 vaso de leche.

Siendo así, podríamos en nuestro país fomentar el consumo de queso en beneficio de una gran mayoría importante  que sufren de intolerancia.

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