Los niños sanos juegan y se ensucian

12 de Aug de 2011

Muchas veces los padres nos espantamos si vemos a nuestros niños embarrados y con las manos en la tierra. La verdad es que no es bueno que se la coman, pero tampoco es malo que la toquen y echen a volar su imaginación haciendo creaciones. Déjalos jugar, ¡ensuciarse les hace bien!
Para que los niños puedan jugar con tierra, es necesario sí que estés siempre al lado de ellos supervisándolos. Así es que deja que tus niños se revuelquen en el barro y se ensucien aprendiendo. Si te preocupa la tierra que manipularán tus hijos, puedes comprar la que usan en los jardines como material de enseñanza. Con ella los niños podrán amasar, hacer experimentos, crear figuras de barro, etc. Puedes encontrar esta tierra especial en viveros y ferreterías que la venden embolsada.

Algunas pautas:
• Supervisa en todo momento que no se lleven la tierra a la boca.
• Controla que manipulen solo las cantidades suficientes de tierra para realizar su tarea.
• Evita que se lleven las manos a los ojos o que arrojen puñados de tierra al aire o a un compañero de juegos.
• Antes y después de la actividad, es mejor que no almacenes la tierra en bolsas, sino en envases plásticos herméticos, lejos de los dormitorios.
• Limpia muy bien después todos los restos de tierra y bótalos.

Una de las ventajas de que nosotros mismos le proporcionemos y dejemos que nuestro hijo juegue con tierra, es que así evitarás que el niño busque hacerlo por su cuenta y en el momento menos pensado, estimulado por la prohibición y su insaciable curiosidad.

Otros beneficios:
Jugar con tierra ayuda a los niños en diversos ámbitos de su desarrollo.
• Les permite experimentar la cooperación, el crear “con y junto al otro”, en vez de “mejor que el otro”.
• Le entrega al niño la capacidad de crear y recrear situaciones que vive cotidianamente, enfrentándolo a la resolución de problemas.
• Amplía el conocimiento del espacio en su tercera dimensión: el volumen.
• Favorece aprendizajes lógico matemático: comparar, seleccionar, enumerar, clasificar por tipo, color, tamaño, introduciendo espontáneamente el cálculo en la vida del niño.
• Ejercita el uso de la propia libertad.
• Estimula la percepción, la observación y la sensibilidad ante el mundo.
• Se vivencia la capacidad de ofrecer alegría en la participación de grandes y chicos.

Dejemos que nuestros hijos desarrollen su sentido de aprendizaje y creatividad siempre bajo nuestra supervisión y no nos asustemos cuando los veamos jugando con tierra.

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