Frutas: Mitos y verdades

09 de Jan de 2012

Las frutas se presentan de forma natural en diversidad de formas y colores. Cada una de ellas cuenta con propiedades nutricionales características, pero todas son ricas en vitaminas y minerales, sumamente necesarios para la salud humana.

Sus propiedades

Antes de revisar cuáles son los mitos que encierran a estos alimentos, es importante conocer cuáles son las propiedades que benefician nuestro cuerpo.

• Poseen un alto contenido de potasio y baja cantidad de sodio. Asimismo, si son consumidas diariamente, sus sales minerales permiten regular el equilibrio mineral del organismo.

• Contienen un gran porcentaje de agua, por lo cual permiten hidratar el organismo de forma rápida y saludable.

• Aportan fibras, sobre todo si son consumidas enteras, crudas y con cáscara. Estos nutrientes, al aumentar el volumen y el tiempo de permanencia dentro del estómago, prolongan la sensación de saciedad. Además, tienen un rol importante a nivel intestinal al regular su funcionamiento.

• No aportan cantidad significativa de grasas, a excepción del coco y la palta, que aportan mayor cantidad de grasas en comparación con el resto de las frutas, pero contienen un perfil muy saludable de ácidos grasos.

• Suministran gran variedad de vitaminas y minerales; principalmente vitamina C, ya que posee una importante función antioxidante y ayuda al organismo a mejorar la utilización del hierro contenido en los alimentos de origen vegetal. Kiwis, frutillas (fresas), frambuesas y cítricos (naranja, mandarina, pomelo) son las frutas que la poseen en mayores proporciones.

Mito I: “Las frutas engordan porque son dulces”.

Es importante tener en cuenta que entre una fruta y otra existen notables diferencias calóricas. Por ello, el aporte de calorías (que supuestamente nos hace engordar) de la fruta va a depender del tipo y de la cantidad de frutas consumidas diariamente. Por lo cual, una vez más, el tamaño de la porción y la moderación a la hora de comer son las claves para mejorar la alimentación.

Consejo: siempre que no estén contraindicadas por alguna situación individual, todas las frutas pueden ser consumidas en cualquier momento del día hasta cuatro piezas diarias.

Mito II: “En un plan de descenso de peso, las frutas no deben consumirse de postre sino en ayunas”.

No hay razones científicas que fundamenten esto, por lo cual, las frutas pueden ser consumidas en cualquier momento del día: como postre, colación, desayuno, merienda o acompañada de otros alimentos. El orden en que se ingieren los alimentos no modifica el contenido calórico de éstos.

No obstante, puede llegar a ser útil consumir una fruta antes de las comidas ya que su aporte de fibra ayuda a producir cierta sensación de saciedad evitando una excesiva ingesta posterior.

Consejo: si se encuentra realizando una alimentación controlada en calorías con el objetivo de bajar de peso, es importante tener en cuenta que, dentro de las frutas que se consumen habitualmente, la banana (plátano), los higos y las uvas son las que poseen mayor contenido calórico. Esto no significa que tienen que ser eliminadas de la dieta, sino que las porciones deben de ser particularmente controladas, y dentro de lo posible, no ser consumidas más de una vez al día. En su justa medida, todas las frutas pueden formar parte del plan de alimentación.

Mito III: “Los postres dietéticos industriales tienen las mismas calorías que una fruta”.

Con respecto a este mito sí es cierto que ambos pueden poseer cantidades similares de calorías. No obstante, sería irrelevante basarse en este valor para la selección de los alimentos que son parte de la alimentación. Al momento de elegir los alimentos que formarán parte de nuestra dieta es fundamental hacer hincapié en la calidad de nutrientes que éstos nos aportan en vez de sus calorías, si no tiene un fin terapéutico y sólo se intenta mejorar la calidad de vida a través de la alimentación .

Consejo: las frutas son fundamentales en un contexto de una alimentación saludable y se recomienda a personas sanas de consumir al menos 5 piezas diarias y que, al menos, una porción, sea cruda.

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