Nuestra Historia

Hace 100 años, en 1910 Sociedad Ganadera del Centro S.A., hoy  LAIVE S.A. , se fundó con la participación de los señores Domingo Olavegoya, Demetrio Olavegoya, Felipe Chávez y Juan Valladares con 50,000 Libras Peruanas, para compra de haciendas Acopalca, Chamiseria y Runatullo primero, después se anexaron a la propiedad otras haciendas Huari, Acocra, Punto, Laive e Ingahausi en los departamentos de Junín y Huancavelica. El propósito de la sociedad fue lograr la excelencia en la crianza de ganado lanar y vacuno, aprovechando para ello tierras situadas en las alturas de la Cordillera de los Andes, tierras marginales de agreste puna. Con técnicas avanzadas de manejo de suelos, mejoramiento y selección genética, cuidado del medio ambiente y estímulo al trabajador mediante servicios y condiciones de vida ejemplares, se lograron resultados técnicos que marcaron rumbos en la ganadería nacional y resultados económicos que permitieron crecer y superar los vaivenes de la economía nacional y mundial.

La historia de Laive es una saga que merece contarse. Es una historia de porfía, de adaptación, de perseverancia y de éxito. Representa la encarnación de muchos valores aprendidos de nuestra propia experiencia, vivificados por el esfuerzo cotidiano de sus trabajadores y ahora proyectados hacia el futuro.

La Fábrica quesera de Lima en los años 70. Con sus recursos técnicos y personal especializado se convirtió en la planta más adelantada del Perú. Una de estas haciendas se llamaba LAIVE. No se sabe con certeza de donde viene este nombre se supone que es la unión de las iniciales de dos nombres como por ejemplo Luis Alberto y Víctor Eduardo. La principal actividad de esta sociedad era la crianza de ganado ovino y vacuno. Del primero provenía la producción de lana, negocio principal de la sociedad; y del vacuno se extraía la leche sólo para producción de mantequilla, que era lo único que se podía transportar en esa época en lomo de burro hasta los mercados de Huancayo y Lima. Así la mantequilla se convirtió en el primer producto comercializado primero como mantequilla de los hermanos Olavegoya después con la marca LAIVE y aún hasta hoy sigue en el pináculo de preferencias de los consumidores Peruanos porque conserva su calidad y sabor original.

Con los años venideros se importó padrillos que mejoraron la raza y la productividad del ganado. Se incrementó la producción de leche y se inició la producción y comercialización de quesos madurados eran los años 30 y en el 58 se empieza a fabricar quesos fundidos con quesos madurados. En la década de los 60 se adquirió un terreno en Ate y posteriormente se instalaron ahí las primeras máquinas para terminar de procesar los productos de las haciendas.

Ubicación de las haciendas que componían la Sociedad Ganadera del Centro, en la cuenca del río Mantaro, en el Departamento de Junín.En 1970, dentro del proceso de Reforma Agraria, nuestra empresa fue expropiada de sus tierras, ganado e instalaciones. Tuvo entonces que optar entre liquidar o continuar en otra actividad. En actitud poco común para esa circunstancia y momento se decidió seguir adelante como empresa, mediante la producción de queso y mantequilla. No obstante haber quedado sin leche fresca y sin posibles proveedores, con tecnología moderna se pudo sustituirla por leche en polvo importada. Esto permitió incrementar el volumen y prestigio de la marca LAIVE y en 1972 se inauguró una moderna planta procesadora de productos lácteos que producía además del queso fundido, mantequilla y queso fresco, el novedoso yogurt. En ella logramos un desarrollo importante en circunstancias muy particulares: fabricar productos lácteos sin tener leche.

En la década de los 80, se solucionó el problema de la falta de leche fresca, construyendo dos plantas, primero en Arequipa y luego en Tacna, zonas de producción de leche para la fabricación de quesos madurados, (Edam, Danbo, Gouda, Cuartirollo, Parmesano, Mozarella, Characato, Santa Clara, Majes y Andino). Estas inversiones permitieron ampliar la oferta de productos y establecer relaciones de amistad y colaboración con más de mil ganaderos.

En 1991 LAIVE ingresa a un nuevo campo de la industria alimentaria con derivados cárnicos. Inicialmente adquiere Salchichería Suiza, después se aprobó la construcción de una nueva y moderna planta procesadora de embutidos. Esta se inauguró en 1996. Las carnes que se procesan en la planta son de las mejores granjas del país.

En 1994 ya no teniendo ninguna conexión de trabajo con el centro del país se cambia de razón social a LAIVE S.A. y la empresa deja de llamarse Sociedad Ganadera del Centro S.A.

Estos años fueron de gran desarrollo tecnológico mundial en nuestra industria. Nuevos productos de gran calidad, valor alimenticio y duración exigían inversiones cuantiosas y constituían un reto que LAIVE quería y debía asumir. Concretamente se trataba de construir una planta para leches y jugos por el sistema UHT (Ultra High Temperature). Para ese fin y en el deseo de aumentar la capacidad económica, comercial y tecnológica de LAIVE S.A., a fines de 1995 se llegó a un acuerdo con la firma Empresas Santa Carolina S.A. de Chile para un aumento de capital, mediante un importante aporte por ellos en el capital de LAIVE S.A.

En 1997 LAIVE ingresa en el mercado de leches frescas ultra altas pasteurizadas y con leche sin lactosa fresca envasadas en cajas (Tetra Pak y bolsas Prepac). Ambos sistemas permiten conservar la leche en su forma natural y aséptica. En la misma planta y bajo el mismo proceso se envasan jugos de frutas.

Esta asociación ha sido plenamente exitosa pues se ha mantenido en el tiempo, con armonía de metas, criterios y visión del futuro.

Ese mismo año fue inaugurada una planta en Majes Arequipa, para acopiar y evaporar la mejor leche fresca de la región sur del país, que constituye la principal materia prima de nuestros productos. Esta planta acopia leche de más de 1,500 ganaderos de la región cumpliendo con estándares de calidad.

1998 fue el año del lanzamiento de la leche evaporada ultra alta pasteurizada en un novedoso envase de alta tecnología en bolsa que lo llamamos Bolsitarro. En 1999 LAIVE lanza al mercado una segunda marca, La Preferida, con productos lácteos y cárnicos.

El nuevo siglo se estrenó con nuevas instalaciones, convenios y productos. En 2002 se inauguró un nuevo centro de despacho en Santa Clara, mientras que en 2003 se firmó un contrato de exclusividad con Watt´s Alimentos Chile para la elaboración de sus productos.

Dos años después se ingresa a una nueva etapa de control de calidad total obteniéndose los certificados HACCP para todas sus plantas. Esta certificación está orientada a satisfacer plenamente las exigencias sanitarias modernas que impone el mercado y sobre todo asegurar la calidad al consumidor.

En el 2005 LAIVE cambia sus envases de yogurt dándoles forma a sus botellas y colocándoles fundas, igualmente reformula el contenido y el concepto de sus yogures agregándoles beneficios saludables como son los cultivos probióticos, empezamos así con las líneas de productos funcionales Bio.

Siguiendo la línea de alimentos de prevención y buena salud en el 2006 se lanzó al mercado el primer alimento funcional probiótico del mercado “Biodefensa”. También en el 2006 empezamos a producir leches evaporadas ultra altas pasteurizadas, entera, semidescremada y sin lactosa en cajas.

En los años sucesivos, LAIVE continuó con una sostenida estrategia de innovación en el mercado, pasando por su ingreso en el mercado de leches evaporadas con valor agregado (sin lactosa, niños omegas), y el lanzamiento de yogurts (con trozos de frutas) y bebidas lácteas orientadas a la salud y bienestar de sus consumidores.

LAIVE llega a su centenario fortalecida con una venta anualizada superior a los 100 millones de dólares y dando empleo entre directo e indirecto a más de 1,500 trabajadores.
Este es un momento propicio no solo para revisar nuestro rico pasado y sacar de él las experiencias para enfrentar con seriedad y serenidad los retos del incierto futuro. También para comprometernos cada vez más con nuestro entorno y su alimentación. Para dar gracias a Dios y a las innumerables personas que de muchas maneras nos han ayudado y estimulado y que son parte de nuestra historia y de nuestro futuro.